Botanicos y recetas

El anís estrellado y el gin-tonic

Odialo o amalo, no hay término medio. En mi caso lo odiaba hasta hace no mucho, si había algo realmente desagradable era que alguien cuando era niño trajera esos horrorosos bollitos de anís como si fuera el manjar mas grande del universo. No había forma de que me gusten, era una aberración de la panadería/pastelería.

Y no es que haya cambiado mi percepción, es que gracias a alguna energía del universo ya casi no se ven, o ya tengo edad suficiente para decir que no me gustan sin ser fulminado por la mirada de mi madre.

Pero me metí en el mundo del gintonic, y empecé a ver que el fatídico anís estrellado estaba presente en multitud de tragos y en todas sus combinaciones posibles. ¿Quién estaba lo suficientemente loco como para ponerle esa cosa a un buen trago? ¿Nadie iba a hacer nada? ¿Nadie los iba a frenar?

Si algo aprendí con los años es a volver a probar esas cosas que alguna vez dijimos que eran horribles… y ahí fui, a probar un gintonic con anís estrellado. Aprecié su aroma, primera reacción negativa, esto no me va a gustar pensé. Traté de imaginar de que forma quedaría mejor y se me vino a la mente probarlo con unas rodajas de naranja deshidratada. Hice el ritual habitual de hielo en la copa, agitar en forma circular, retirar el agua excedente, poner mis botánicos (dos rodajas de naranja y una estrella de anís), una parte de gin y 3 o 4 de tónica. Lo probé con un Heráclito & Macedonio, un gin mas bien neutro, estilo London Dry suave y que imaginé que quedaría bien con esta combinación.

El resultado: el gintonic con anís y cítricos se convirtió en una de mis opciones favoritas. El aroma es indiscutible, el sabor es sublime y visualmente es de los mas lindos que he visto.

Ah, lo encontrás en nuestro mix epecias! Probalo y como siempre, armalo a tu manera.

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